¿Y si el problema no es el trabajo, sino el control?

Ansiedad en el trabajo y control

La ansiedad laboral no siempre viene de tener demasiado trabajo. A veces viene de intentar controlarlo todo.

“Si lo tengo todo bajo control, nada malo puede pasar”.

A casi todos nos ha pasado: llega el domingo por la tarde y aparece ese nudo en el estómago. Pensamos que es por la carga de trabajo, pero muchas veces, si miramos un poco más adentro, encontramos la necesidad de que nada escape a nuestra previsión.

La trampa del control absoluto

En el trabajo nos premian por ser organizados. El problema surge cuando esa organización se convierte en una armadura emocional. Intentamos controlar variables que, por naturaleza, son incontrolables:

Lo que otros piensan

La opinión de jefes o clientes no depende de nosotros, pero agotamos nuestra energía intentando "asegurar" su aprobación.

Los imprevistos

Creemos que si somos lo suficientemente previsores, no habrá sorpresas. Pero la vida laboral está hecha de cambios.

Claves para desarmar el bucle

1

Foco en el proceso

Céntrate en lo que sí depende de ti hoy (tu esfuerzo y actitud) y suelta el peso del resultado final.

2

Acepta la incertidumbre

No busques que no haya problemas, sino confiar en que tienes herramientas para gestionarlos cuando ocurran.

3

Pausas de realidad

Cuando el "¿y si...?" te atrape, vuelve al cuerpo. Respira y nota el suelo bajo tus pies para romper el ciclo mental.

¿El control te está agotando?

En terapia podemos trabajar para que tu relación con el trabajo sea más libre y menos ansiosa.

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Álvaro Capella

Álvaro Capella

Psicólogo Sanitario

Ayudo a profesionales a gestionar la ansiedad y el perfeccionismo para recuperar el bienestar en su carrera y vida personal.